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lunes, 10 de marzo de 2025

 

PARA UNA, PARA TANTAS


No conozco tu nombre, pero sé de tu dolor. Sé que vives en una sombra que no elegiste, en un miedo que no mereces.

Tú, no eres el problema. No eres culpable. Sólo elegiste un mal compañero. Uno de tantos.

Sientes que no hay salida, miras a tus hijos y quieres huir con ellos, pero los hilos de la justicia te amarran porque también defienden al padre, aunque sea un mal hombre.

Deseas que esta pesadilla termine, pero sabes que esto ocurrirá cuando lo encierren o cuando te mate.

Y te levantas cada mañana, maquillas tus heridas y te armas de esperanza, pero el espejo te devuelve la imagen del miedo, mientras un depredador acecha tu calle.

Es la bofetada diaria de tu realidad.




*Publicada en @deia el 12/03/2025 y en @Elcorreo el 16/03/2025


 



domingo, 3 de julio de 2022

 SALUD Y MENTIRAS


Siempre hemos brindado con la palabra salud en la boca, y más desde la pandemia.

Está claro que es una de las constantes vitales más necesaria para la ciudadanía. Por eso estamos alerta cuando oímos crujir de dolor al Sistema Público de Salud, bien sea español o vasco.

Privatizar la sanidad es sinónimo de lucro, y además un hecho recurrente de nuestros gobiernos, junto con discursos plagados de medias verdades y/o absolutas mentiras.                           

            

Hace daño escuchar que hay falta de recursos profesionales en la Atención Primaria, cuando esa planificación ha estado y está en sus manos.


Hace daño ver cómo la modificación que se hace de la Ley General de Sanidad se olvida derogar los convenios con la sanidad privada, que dicho sea de paso ¿dónde estaban en el peor momento de la pandemia?


Hace daño escuchar a los dirigentes banalizar sobre el futuro tecnológico sanitario cuando saben que para la población de cierta edad, estar presencialmente con los y las profesionales de la sanidad es vital porque actúan como sostén y freno de sus preocupaciones y miedos.


Hace daño ver cómo la política se ha convertido en nicho de personas sin ética ni escrúpulos que dirigen sus impulsos a sostener tan solo sus intereses partidistas y personales.

Tomarán mucho Omeprazol. Es la única forma de soportar la bilis que producen sus propias decisiones.


Al resto de la ciudadanía nos queda gritar y sufrir su incompetencia, y por supuesto, combatir.






Carta publicada en El Correo 3/07/2022
Y en El País 4/07/2022

miércoles, 17 de mayo de 2017

SE VENDEN Y SE COMPRAN BEBES

Hay personas que piensan que en esta época que nos toca vivir, el mercado mundial es un buen regulador de todo lo que se pueda comprar y vender. La famosa idea de que la oferta y la demanda se equilibran con las propias reglas mercantilistas.

 Nada más lejos de la realidad.

 El mercado lo que hace, valga la redundancia es “mercantilizar” todas las relaciones humanas, contribuyendo a generar desigualdades en función del poder adquisitivo de las personas.

Y en ese desequilibrio económico, una vez más las mujeres nos vemos a merced de las dentelladas capitalistas.

El cuerpo femenino tiene bajo coste y grandes beneficios. Un chollo para la codicia mercantil. No sólo se comercia con los cuerpos enteros, también con todo lo que proceda o salga de él, órganos, fluidos y seres. 

Y así se expone en el mercado, dejándonos ante el dominio del poderoso y del más rico: ante el capitalismo más deshumanizado que comercia con todo en el nombre del progreso.

Así llaman a los vientres de alquiler, progreso, la última moda que permite colmar los deseos y querencias, sobre todo de personas adineradas que pueden pagar a mujeres pobres para que satisfagan su deseo de ser padres o madres.

No hay altruismo, hay una operación puramente mercantil. Una necesidad, un deseo y un negocio. Venta de cuerpos y  de seres.

Sencillamente repugnable.

Si tengo dinero…lo compro, y si no me endeudo, que para eso están los bancos al acecho, poniendo a disposición el dinero que necesites para cumplir los sueños, convirtiéndonos en rehenes del sistema.

Las personas pobres no deciden ya sobre su destino y si además de pobre, eres mujer, pierdes el derecho a decidir sobre tu propio cuerpo y vida. No hay ética en el mundo mercantil.


Una vez más doblemente castigadas. Si queremos caminar hacia una sociedad más igualitaria y equitativa, pongamos freno a los deseos desmesurados e irracionales que provoca el capitalismo más salvaje.