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martes, 6 de marzo de 2018

                          Un paro imparable


La histórica división sexual del trabajo, hombres a la producción y mujeres a la reproducción y cuidados domésticos, es el eje sobre el que pivota la alianza más cruel y perversa para las mujeres: capitalismo y patriarcado.
  
Para hacer frente al capitalismo, el hombre históricamente ha utilizado la huelga como instrumento para paralizar la producción y conseguir dignificar las condiciones laborales y sociales.
En esas luchas también han estado las mujeres.


Pero en el ámbito de la reproducción y los cuidados, las mujeres están solas.
Hay que remontarse al año 1975, en Islandia, donde las mujeres abandonaron por un día sus tareas, y paralizaron el país.


Esto hizo reflexionar a muchos hombres y a su gobierno y su consecuencia es que hoy Islandia lidera uno de los modelos sociales más avanzados en igualdad de hombres y mujeres.


Los gobiernos siervos del sistema capitalista y patriarcal dicen que la huelga del 8M divide porque resta a los hombres su protagonismo, al ser una huelga de mujeres. Nada más lejos de la realidad.


Los hombres que luchan contra la desigualdad, este 8M ocuparán los huecos que dejen las mujeres y por tanto no restan, suman, provocando que  se multipliquen las voces de las mujeres que ese día tomaremos las calles. 
Es pura matemática social.


Si nosotras paramos, se para el mundo.

 Y eso lo sabe sistema, por eso su respuesta será brutal, pero lo que se está gestando ya es algo imparable.

                                 #8MYoparo

http://www.deia.com/2018/03/06/opinion/cartas-al-director/un-paro-imparable


viernes, 10 de marzo de 2017

AVANZAR CON ELLAS

Entre paros y huelgas hemos llegado al 8 de Marzo con una llamada internacional para acabar con las violencias machistas.

 Y más de 100 días de huelga llevan las mujeres de las residencias de Bizkaia reivindicando condiciones dignas en sus puestos de trabajo. Este 8 de marzo, para ellas no era un día cualquiera, es un día que marca el inicio de un nueva convocatoria de huelga, dando continuidad a su lucha.

Las tareas de los cuidados siempre  han sido  realizadas  por mujeres  sin ningún tipo de valor y reconocimiento. Cuando las mujeres salieron al mercado laboral, los hombres no entraron en el hogar, pero descubrieron una forma de seguir dejando en manos de las mujeres esos trabajos.

 Crearon el negocio de la dependencia y con ello unos empleos feminizados con grandes beneficios empresariales a costa de las espaldas femeninas.
Un gran negocio que perpetúa los roles designados por el patriarcado: las mujeres a cuidar y los hombres a mandar. 

Y eso es violencia machista.

Si estos empleos estuviesen ocupados por hombres, el conflicto estaría solucionado. Así  lo expresan ellas, porque así lo sufren y sienten.

Por eso, entre paros y huelgas estas mujeres no sólo están luchando por sus puestos de trabajo, están volcando en la sociedad la voz de la discriminación y el grito de la corresponsabilidad.

Estas mujeres resistirán porque lo que está en juego es su modus vivendi, pero habrán puesto rumbo hacía un destino que sólo se llega con organización, solidaridad y empatía, valores que muchos hombres empiezan a descubrir  con ellas.

Agitar la bandera morada, agarrar su pancarta,  es abandonar los privilegios masculinos para dar paso a la justicia y a la igualdad.


La lucha de las mujeres no deja atrás a nadie, son los hombres los que tienen que avanzar con y  junto a ellas. 


martes, 20 de enero de 2015

Suelo pegajoso

“Nacida en Deusto un 10 de Abril de 1964, año marcado por una excelente cosecha. Criada y formada en la barrica universitaria tanto de Leioa como de Deusto, sigo ganando cuerpo elaborando mi “bouquet”, con trabajo sindical.  Dedicada siempre a despertar paladares y conciencias, he descubierto detrás de una cámara fotográfica, que el paisaje que más me gusta es el humano. En constante aprendizaje, puedo presumir de mi mejor título:ser la hija de José y Soledad, mis eternos pedagogos.” (@celiaheras)
El 2014 cerró sus páginas con 56 mujeres asesinadas y Enero ha incrementado la cifra con otras 2 víctimas más  que ya no tendrán que esperar ninguna medida gubernamental que palíe la desigualdad y la discriminación que sufrieron. Y lo peor  de todo es que las perspectivas auguran tiempos poco propicios para buscar soluciones a esta barbarie.
Pero aparte de esa violencia criminal, existe otro tipo de violencia más sutil y cotidiana, que limita o neutraliza las potencialidades presentes y futuras de las mujeres. Se trata de una violencia estructural que se suele denominar “techo de cristal”, entendiendo por este término aquella barrera invisible, difícil de traspasar en la vida laboral de las mujeres que impide seguir avanzando y creciendo profesionalmente.
Estando profundamente de acuerdo con ese término, a mí me gusta más “suelo pegajoso”, término al que ya se refirió Begoña Marañón en su post, y que define el gran obstáculo que nos impide lanzarnos a tener una vida laboral y personal  con equidad. Por tanto, es un término que me resulta más completo a la hora de identificar las barreras, impedimentos, obstáculos que tenemos las mujeres en el sistema patriarcal.
Celia Heras Forges Ama de casaCon la crisis, las dificultades existentes para desarrollar nuestra carrera profesional, se han visto acrecentadas, pretendiendo devolvernos al ámbito privado doméstico, del cuidado de las personas. Un trabajo que siempre se ha dirigido hacia las mujeres porque parece ser que nacemos con esa “gracia”. Esto me recuerda un antiguo chiste de los años 70 de una mujer renovando su carnet de identidad y la pregunta del funcionario de turno: ¿profesión ? Y dice ella: secretaria, cocinera, camarera, limpiadora, enfermera, peluquera, planchadora, amante, madre, suegra, hija, ….. Y le dice el funcionario: no cabe todo… Responde ella: ahhh pues ponga sus labores.
Esto, que era un chiste, para nuestra desgracia era, o es, una gran verdad institucionalizada. La mayoría de las mujeres tenían de profesión “sus labores” y en este grupo entraba, como no, el cuidado de lo que hoy llamamos personas dependientes. Y aunque es una tarea digna y enriquecedora, no es lo que el sistema patriarcal establece como una carrera profesionaly mucho menos como algo para hombres.
Aunque las cosas han ido cambiando, todavía en el subconsciente colectivo permanece esa idea. No hay más que leer los convenios laborales y ver quién se acoge mayoritariamente a las medidas  para conciliar vida laboral y familiar.
Los  gobiernos siguen sin  ver ni reconocer que los cuidados de las personas dependientes, tanto por edad como por discapacidad, son tarea tanto de hombres como de mujeres, incluido el Estado y todos sus estamentos.
Los países nórdicos que avanzan en sociedades del bienestar social, trabajan institucionalmente la igualdad entre hombres y mujeres no sólo en las empresas, también en los hogares.

Fuente: PPIINA
Invertir en que los hombres compartan los cuidados es contribuir a que la mitad de la población no sufra la adhesividad permanente a este suelo pegajoso que limita el progreso de una sociedad en su conjunto. Un gobierno progresista y con visión lo tiene que tener claro.
Desde la sociedad civil, la plataforma PPIINA lleva tiempo concienciando, reivindicando y haciendo propuestas para lograr permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopción para mujeres y hombres.
El grado de escucha por parte de quienes toman decisiones en el ámbito institucional y laboral es, para nuestra desgracia, demasiado lento y en ocasiones diríamos que hasta sordo, pero eso no impide que sigamos avanzando para construir un mundo más igualitario y por tanto más justo. Nadie dijo que fuera fácil , pero al menos es ilusionante, algo con lo que el ser humano debe de convivir en estos tiempos de crisis.
Las mujeres no queremos ni morir, ni sufrir. ¡Queremos “despegar” y vivir!.
Post original publicado en Doce Miradas el 20/01/2015 como "Mirada Invitada".